La identificación precoz de cualquier complicación cardiaca asociada al tratamiento del cáncer, es decir, de la cardiotoxicidad, tiene una gran importancia para poder comenzar el tratamiento cardiovascular adecuado que evite la progresión de la toxicidad cardiaca y favorezca la recuperación de la situación cardiovascular previa.

Es fundamental que el paciente informe de forma temprana a su oncólogo/hematólogo de cualquier síntoma de causa cardiaca que perciba:

  • Comenzar a fatigarse al caminar, subir escaleras o realizar otros esfuerzos físicos.
  • Sentir dolor intenso en el pecho o brazo izquierdo no relacionado con un traumatismo.
  • Notar palpitaciones, es decir que el corazón late muy rápido.
  • Perder la consciencia de forma brusca o tener la sensación de marearse sin llegar a perder el conocimiento.
  • Notar ahogo por las noches y necesita incorporarse para respirar mejor.
  • Fatigarse al agacharse.

Además deberá también comunicar a su médico, en los casos de:

  • Notar edemas (hinchazón) de los tobillos o las extremidades inferiores.
  • Aumentar varios kilogramos de peso en dos o tres días.

Si durante el tratamiento o tras el mismo, se detectan síntomas que sugieran afectación cardiaca o se aprecien alteraciones en la función del corazón, su oncólogo/hematólogo podrá remitirlo a una consulta de cardiología o a una específica de cardio-onco-hematología. En el caso de confirmarse el problema cardiaco se iniciará tratamiento adecuado con la finalidad de controlar o revertir la lesión cardiaca.