El riesgo de tener una complicación cardiovascular producida por el tratamiento para el cáncer depende del tratamiento recibido y de las características del paciente. La presencia de enfermedades cardiovasculares es el factor que más pesa. También la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la obesidad y el sedentarismo son factores que pueden aumentar este riesgo.

Según el tipo de tratamiento oncológico que va a recibir su médico le va a indicar si es necesario hacer algún control cardiológico. Para la mayoría de los tratamientos oncológicos y la mayoría de los pacientes no es necesaria ninguna medida especial. En ocasiones puede ser necesario realizar electrocardiograma y ecocardiograma antes, durante o después del tratamiento. Sin embargo, siempre es útil controlar las constantes básicas como la tensión arterial, la frecuencia cardiaca o el peso y comentar con el médico si hay cambios importantes.

Con ciertos tratamientos para el cáncer, por ejemplo los tratamientos hormonales, es importante mantener un peso ideal. De lo contrario, la obesidad aumenta la posibilidad de sufrir hipertensión arterial, hipercolesterolemia y finalmente enfermedad cardiovascular.