En los últimos años se han logrado muchos éxitos en el tratamiento del cáncer. El uso de nuevos fármacos ha conseguido aumentar la tasa de curación, disminuir el avance de numerosos tumores e incrementar de forma significativa la supervivencia de los enfermos.

Sin embargo, algunos pacientes con cáncer pueden desarrollar complicaciones cardiacas asociadas a un estilo de vida no cardiosaludable (tabaco, alcohol, sedentarismo, obesidad…), a cardiopatías previas o a los efectos secundarios vinculados con los tratamientos del cáncer. Se define cardiotoxicidad como cualquier problema que afecta al corazón y a los vasos sanguíneos derivado de los tratamientos del cáncer (quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas).

El tratamiento antitumoral puede producir efectos secundarios en el corazón no sólo durante su administración sino con posterioridad al mismo, a medio y a largo plazo.

¿Qué es la Cardio-Oncología?

La Cardio-Oncología es el área de la medicina que surge de la coordinación de los especialistas implicados en el cuidado de los pacientes con cáncer y enfermedades cardiovasculares. El objetivo primordial de la Cardio-Oncología es que el paciente complete el tratamiento más efectivo contra el cáncer con el menor riesgo de toxicidad cardiaca. El seguimiento cardiológico durante y tras el tratamiento oncológico debe individualizarse en función de la terapia recibida y de la situación cardiovascular de cada enfermo. La detección precoz de la cardiotoxicidad y el inicio temprano del tratamiento cardiovascular adecuado son la clave fundamental para frenar e, incluso, revertir las complicaciones cardiacas, mejorando la calidad de vida y el pronóstico del paciente.